
Si bien la mayor parte de las mujeres se quejan de la poca participación de los maridos en las tareas del hogar, también existen otros casos. Una mujer alemana, por ejemplo, tras 15 años de matrimonio se divorció de su esposo porque no pudo soportar su pulcritud.
El juez de familia de Sondershausen (Alemania) ha declarado a la prensa que no ha visto caso igual durante toda su carrera como mediador en conflictos de pareja.La esposa no soportaba que el marido la estuviera vigilando todo el tiempo mientras arreglaba la casa, llegando a inmiscuirse y a limpiar la vivienda de forma obsesiva.
La gota que colmó el vaso llegó hace algo más de dos años, cuando la esposa volvió de un largo viaje y se encontró con la casa totalmente redecorada, pues el marido había derribado un tabique, levantado una pared y cambiado los muebles sin consultarle.
La excusa del hombre fue que notó un mal olor detrás de un armario y, al mover el mueble, comprobó que la pared tenía moho, así que decidió derribarla, tirar los muebles y, de paso, redecorar el salón.
En la opinión de Christian Kropp, juez de la corte de Sondershausen, "nunca vi que alguien exigiera el divorcio por un motivo como éste".
El matrimonio duró solo quince años... me imagino el aguante que tuvo la pobre señora...





